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AMAR A UN SER HUMANO



EstĂĄ dicho todo y de una manera clara y hermosa a la vez...por Humberto Maturana!

Deseo que eso sea nuestra realidad a tod@s en ese mundo partir de ahora... đŸ’«âœš đŸ™ŒđŸ’œâ˜ŻïžđŸ’ž



AMAR A UN SER HUMANO,

por „

Humberto Maturana

Amar a un ser humano es aceptar la oportunidad de conocerlo verdaderamente y disfrutar de la aventura de explorar y descubrir lo que guarda mĂĄs allĂĄ de sus mĂĄscaras y sus defensas, contemplar con ternura sus mĂĄs profundos sentimientos, sus temores, sus carencias, sus esperanzas y alegrĂ­as, su dolor y sus anhelos; es comprender que detrĂĄs de su careta y su coraza, se encuentra un corazĂłn sensible y solitario, hambriento de una mano amiga, sediento de una sonrisa sincera en la que pueda sentirse en casa; es reconocer, con respetuosa compasiĂłn, que la desarmonĂ­a y el caos en los que a veces vive, son el producto de su ignorancia y su inconsciencia, y darte cuenta que si genera desdichas es porque aĂșn no ha aprendido a sembrar alegrĂ­as, y en ocasiones se siente tan vacĂ­o y carente de sentido, que no puede confiar ni en si mismo; es descubrir y honrar, por encima de cualquier apariencia, su verdadera identidad, y apreciar honestamente su infinita grandeza como una expresiĂłn Ășnica e irrepetible de la Vida.

Amar a un ser humano es brindarle la oportunidad de ser escuchado con profunda atenciĂłn, interĂ©s y respeto; aceptar su experiencia sin pretender modificarla sino comprenderla; ofrecerle un espacio en el que pueda descubrirse sin miedo a ser calificado, en el que sienta la confianza de abrirse sin ser forzado a revelar aquello que considera privado; es reconocer y mostrar que tiene el derecho inalienable de elegir su propio camino, aunque Ă©ste no coincida con el tuyo; es permitirle descubrir su verdad interior por si mismo, a su manera, apreciarlo sin condiciones, sin juzgarlo ni reprobarlo, sin pedirle que se amolde a tus ideales, sin exigirle que actĂșe de acuerdo con tus expectativas; es valorarlo por ser quien es, no por como tu desearĂ­as que fuera; es confiar en su capacidad de aprender de sus errores y de levantarse de sus caĂ­das mĂĄs fuerte y mĂĄs maduro, y comunicarle tu fe y confianza en su poder como ser humano.

Amar a un ser humano es atreverte a mostrarte indefenso, sin poses ni caretas, revelando tu verdad desnuda, honesta y transparente; es descubrir frente al otro tus propios sentimientos, tus ĂĄreas vulnerables, permitirle que conozca al ser que verdaderamente eres, sin adoptar actitudes prefabricadas para causar una impresiĂłn favorable; es exponer tus deseos y necesidades, sin esperar que se haga responsable de saciarlas; es expresar tus ideas sin pretender convencerlo de que son correctas; es disfrutar del privilegio de ser tu mismo frente al otro, sin pedirle reconocimiento alguno, y en esta forma, irte encontrando a ti mismo en facetas siempre nuevas y distintas; es ser veraz, y sin miedo ni vergĂŒenza, decirle con la mirada cristalina, “este soy, en este momento de mi vida, y esto que soy con gusto y libremente, contigo lo comparto
si tĂș quieres recibirlo”.

Amar a un ser humano es disfrutar de la fortuna de poder comprometerte voluntariamente y responder en forma activa a su necesidad de desarrollo personal; es creer en Ă©l cuando de si mismo duda, contagiarle tu vitalidad y tu entusiasmo cuando estĂĄ por darse por vencido, apoyarlo cuando flaquea, animarlo cuando titubea, tomarlo de las manos con firmeza cuando se siente dĂ©bil, confiar en Ă©l cuando algo lo agobia y acariciarlo con dulzura cuando algo lo entristece, sin dejarte arrastrar por su desdicha; es compartir en el presente por el simple gusto de estar juntos, sin ataduras ni obligaciones impuestas, por la espontĂĄnea decisiĂłn de responderle libremente. Amar a un ser humano es ser suficientemente humilde como para recibir su ternura y su cariño sin representar el papel del que nada necesita; es aceptar con gusto lo que te brinda sin exigir que te dĂ© lo que no puede o no desea; es agradecerle a la Vida el prodigio de su existencia y sentir en su presencia una autĂ©ntica bendiciĂłn en tu sendero; es disfrutar de la experiencia sabiendo que cada dĂ­a es una aventura incierta y el mañana, una incĂłgnita perenne; es vivir cada instante como si fuese el Ășltimo que puedes compartir con el otro, de tal manera que cada reencuentro sea tan intenso y tan profundo como si fuese la primera vez que lo tomas de la mano, haciendo que lo cotidiano sea siempre una creaciĂłn distinta y milagrosa.

Amar a un ser humano es atreverte a expresar el cariño espontĂĄneamente a travĂ©s de tu mirada, de tus gestos y sonrisas; de la caricia firme y delicada, de tu abrazo vigoroso, de tus besos, con palabras francas y sencillas; es hacerle saber y sentir cuĂĄnto lo valoras por ser quien es, cuĂĄnto aprecias sus riquezas interiores, aĂșn aquellas que Ă©l mismo desconoce; es ver su potencial latente y colaborar para que florezca la semilla que se encuentra dormida en su interior; es hacerle sentir que su desarrollo personal te importa honestamente, que cuenta contigo; es permitirle descubrir sus capacidades creativas y alentar su posibilidad de dar todo el fruto que podrĂ­a; es develar ante sus ojos el tesoro que lleva dentro y cooperar de mutuo acuerdo para hacer de esta vida una experiencia mĂĄs rica y mĂĄs llena de sentido.

Amar a un ser humano es también atreverte a establecer tus propios límites y mantenerlos firmemente; es respetarte a ti mismo y no permitir que el otro transgreda aquello que consideras tus derechos personales; es tener tanta confianza en ti mismo y en el otro, que sin temor a que la relación se perjudique, te sientas en libertad de expresar tu enojo sin ofender al ser querido, y puedas manifestar lo que te molesta e incómoda sin intentar herirlo o lastimarlo.

Es reconocer y respetar sus limitaciones y verlo con aprecio sin idealizarlo; es compartir y disfrutar de los acuerdos y aceptar los desacuerdos, y si llegase un dĂ­a en el que evidentemente los caminos divergieran sin remedio, amar es ser capaz de despedirte en paz y en armonĂ­a, de tal manera que ambos se recuerden con gratitud por los tesoros compartidos.

Amar a un ser humano es ir mĂĄs allĂĄ de su individualidad como persona; es percibirlo y valorarlo como una muestra de la humanidad entera, como una expresiĂłn del Hombre, como una manifestaciĂłn palpable de esa esencia trascendente e intangible llamada “ser humano”, de la cual tu formas parte; es reconocer, a travĂ©s de Ă©l, el milagro indescriptible de la naturaleza humana, que es tu propia naturaleza, con toda su grandeza y sus limitaciones; apreciar tanto las facetas luminosas y radiantes de la humanidad, como sus lados oscuros y sombrĂ­os; amar a un ser humano, en realidad, es amar al ser humano en su totalidad; es amar la autĂ©ntica naturaleza humana, tal como es, y por tanto, amar a un ser humano es amarte a ti mismo y sentirte orgulloso de ser una nota en la sinfonĂ­a de este mundo.“


DEP


https://www.eldiario.es/sociedad/muere-92-anos-destacado-biologo-filosofo-chileno-humberto-maturana_1_7906861.html



 
 
 

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